
La manifestación del cambio climático a nivel global,
dejó de ser un simple enunciado y hoy, lo vivimos en La Pampa y la región, como
en el resto del mundo. Prueba de ello es el clima que vivimos en la actualidad,
con amaneceres y noches frías en el mes de febrero, algo impensado hace 30 años.

El paisaje de la provincia en las décadas del 50 y 60 del
siglo pasado era muy distinto al actual. Los memoriosos recuerdan que en el
oeste, los vientos interminables y la arena cruzando los campos de un lado a
otro durante varios días, impedían imaginar lo que es en la actualidad. La
rigurosidad del invierno o el verano con la escasez de agua, se traducían en
duros paisajes que obviamente endurecían a su gente.
En los albores del siglo XXI, las sequías, inundaciones e
incendios se manifestaron crudamente y también la realidad de un nuevo panorama
a nivel clima, como expresé en el inicio: estamos a fines de febrero pero las
noches y los amaneceres son frescos y hasta fríos, lo que habla a las claras de
una realidad que poco a poco sorprenderá a la gente común, la que a diario se
levanta para trabajar y cumplir un ciclo sin reparar en el entorno climático.
Que la Antártida está expulsando grandes masas de hielo
hacia los mares, traerá consecuencias impensadas dentro de 50 años, pero la
mayoría de nosotros no proyectamos nuestro pensamiento porque en ese tiempo
difícilmente estemos para verlo. Sin embargo, deberíamos tomar conciencia por
las generaciones que vienen.
Para eso, es necesario la generación de una Conciencia
Ecológica, sin protocolos políticos intrincados.
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