
En las últimas horas, familiares de Norma Liliana Digiorgio, asistieron con pesar a la “resolución” del TIP (Tribunal de Impugnación Penal, Sala A, integrada por Filinto Rebechi y Mauricio Piombi) que no “observó” y avaló la decisión de la jueza Alejandra Flavia Ongaro que ABSOLVIÓ a Roberto Seip, conductor del rodado que mató a la mujer, el 13 de marzo de 2018. “La vida no vale nada” dice una canción que bien se puede adaptar cuando la ¿justicia? “juzga” un siniestro vial, por lo que podemos colegir que es motivo del “crimen perfecto”.
La muerte de una persona en un siniestro vial, no tiene valor para la
justicia ya que los conductores desaprensivos, no van a la cárcel, salvo en
circunstancia de reincidencia o cuando la alevosía es difícil de encubrir.
El sistema de justicia hace extrañas interpretaciones de los sucesos
que cuestan vidas y en la mayoría de los casos, adolece de sentido común. O en
el común de los sentidos, un juez evalúa el “accidente” como una falta de
madurez del conductor al que lo castiga con una condena “en suspenso”.
Lo que no se tiene en cuenta que las herramientas vetustas de la
justicia, son incapaces de realizar un seguimiento de la actitud de los
homicidas. Sí, cabe este término para definir a quien ha matado una persona
(hombre o mujer).
Por ese motivo, el título de esta crónica que permite apreciar la
postura de una institución como la ¿Justicia?, cuyos fallos distan de ser
justos y en la mayoría de los casos aparece como caprichoso, o producto de
interpretaciones que lejos están de satisfacer a los familiares de las
víctimas.
En consultas realizadas a distintos estamentos de ese poder, la
respuesta es que “hay que actualizar las leyes”, tirando la pelota por
elevación a otro Poder, (el Legislativo).
A esta altura, seguramente se requieren actualizaciones pero, lo que
más haría falta, sería la unificación de criterios de la justicia en la
interpretación de los fallos y así, se evitaría recurrir a otras instancias,
que no sólo desgastan por el paso del tiempo, sino que aumentan los costos de
un sistema o servicio que finalmente paga Juan Pueblo.
Porque lo que tienen que entender quienes detentan las definiciones en
la justicia, es que en definitiva son empleados privilegiados, porque además de
percibir suculentos sueldos, tampoco pagan impuestos y a partir de ese
concepto, difícilmente podamos hablar de ¿Justicia?
Finalmente, es muy duro reconocerlo, pero para los familiares de
víctimas de siniestros viales, el producto es “el crimen perfecto”, porque el
homicida sigue circulando y haciendo su vida común de acuerdo a su conciencia,
mientras que los familiares de la víctima, se debaten entre la incomprensión y
la injusticia.
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