Todos tuvimos que aprender de golpe muchas cosas. Como
por ejemplo adaptarnos a las nuevas disposiciones de encierro como única arma a
nuestro favor. Primero generar conciencia, cosa que al principio costó pero,
poco a poco todos nos fuimos plegando a la nueva realidad.
¿Hubo errores?... por supuesto, muchos, pero sirven para aprender
a manejarnos con esa nueva realidad, donde la palabra solidaridad, comienza a
cobrar forma luego de haberse diluido como consecuencia de una desastrosa
gestión liberal que no vale la pena mencionar y de la que hay que tener
memoria.

Por supuesto la “prensa amiga” no puso reparos a eso pero
los cronistas más experimentados o más viejos, recordamos viejas épocas de la
dictadura militar genocida que exigía “adelantar las preguntas” y obvio, no
salir de ese carril, so pena de recibir castigos “ejemplificadores” como los recibidos
por otros periodistas de la época como Nelson Nicoletti o “Raulito” D´Atri,
entre otros. Pero a eso la “prensa amiga” o domesticada, no tiene interés en
recordarlo porque no existía o no ha estudiado historia.
Pero esto no es más que uno de los tantos errores que con
voluntad y al menos preguntando se pueden superar y potenciar una buena
comunicación, un elemento vital e imprescindible de la actualidad, a la que
tengan acceso todos los periodistas y por ende, toda la comunidad.
¿Quién iba a pensar que la pandemia llegaría en fechas
clave de la historia contemporánea nacional? Porque por primera vez se recordó
a las víctimas del genocidio un 24 de marzo con plazas vacías y algunos
desubicados envalentonados tal vez por ese motivo, se “manifestaron” en Guatraché
y Doblas, reivindicando el genocidio. Y también hay algún funcionario desmemoriado que ni siquiera
ensayó una disculpa pública y espera que cuando esto termine nos hayamos
olvidado el episodio. Me refiero al subsecretario Claudio Gordillo.
Hay mucho por hacer y mejorar. Porque en medio de los
preparativos para la dura batalla, hay otros detalles que no escapan a las
economías de los más necesitados. Por un lado, la rápida respuesta y los
auxilios económicos a AUH, embarazadas, desocupados, trabajadores informales que
debieron involuntariamente lidiar con otro escollo: los cajeros automáticos y
la falta de atención en los bancos.
Pero fundamentalmente en “nuestro” banco, que continuó
con sus propias previsiones y cuando todos resignaron algo… “nuestro” banco
aumentó un 40 por ciento las comisiones, según detalló “planbnoticias com.ar”
Una lástima porque los bancos fueron uno de los pocos “elegidos” que no “perdieron”
durante la gestión de Macri. Por el contrario, aumentaron en forma escandalosa
sus ganancias, mientras la pobreza trepaba a niveles alarmantes.
Seguro hay mucho por mejorar y es bueno señalarlo, porque
cuando empiece la batalla, sabremos en quién apoyarnos y a quién apoyar. Porque
hay decisión política de nuestro Gobernador Sergio Ziliotto. Seguridad, está en
las calles desde el primer día, lidiando contra desubicados que intentan
sortear los controles como si de un juego se tratara. Salud, ya está en la
trinchera, Desarrollo Social, apuntalando las municipalidades del interior,
pero en especial a las más grandes de Santa Rosa y General Pico, donde sus
funcionarios también trabajan a destajo, conteniendo las necesidades de los
barrios. Se pueden haber equivocado, por supuesto porque esto es nuevo, pero,
están trabajando, corrigiendo y también en la trinchera.
Como en todos los procesos, la ola se genera en la gran
ciudad que es Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense. Cuando se eleve allí
llegará y cuando esto ocurra, sabremos que estamos preparados porque
enfermeras, enfermeros, médicas, médicos, camilleros, choferes, personal de
servicio, policías, soldados, municipales y una interminable cantidad de
colaboradores de todas las ramas, estaremos en la trinchera, como hace 38 años lo hizo un puñado de pibes de 18 años, a los que hoy no pudimos homenajear en cada monumento levantado en su memoria por los chicos de la guerra, que no volvieron por defender las islas. Porque la pandemia no respeta fechas clave de la historia contemporánea nacional, pero el pueblo tiene memoria y nunca olvidará que las Malvinas, son argentinas, ni el recuerdo de aquellos valientes que no volvieron.
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