Las intempestivas declaraciones de Laura Fernández, jefa del CEAR del Ministerio de Salud contra el presidente de la Nación, sorprendieron a propios y extraños y además generaron una verdadera grieta en la opinión pública y en el propio ámbito de Salud.
La interpretación que la funcionaria hizo del discurso
presidencial es personal, y en su argumento esgrime el cansancio y la relación
con su entorno, no obstante, los adjetivos hacia al presidente en su
generalización sin dudas apuntan también a las administraciones oficiales del
área de la provincia.
Nadie pone en duda el sacrificio y la entrega en pos de
salvaguardar vidas pero, a la hora de hacer públicas sus palabras, la
profesional dejó un mensaje político que se acerca a los mismos argumentos que
la oposición esgrime descarnadamente en todo el ámbito nacional.
Y la grieta se ahonda porque si bien hay mucha gente que
apoya sus dichos, hay otro sector que dice que ella por sus servicios cobra y muy
bien. Lo lamentable es que sus declaraciones se producen cuando “la segunda ola”
arrecia en el AMBA y sin dudas, en pocas semanas también se hará presente en
nuestra provincia.
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