Sr. Director de Crónicas del Otro Lado, como bien dice Ud., la realidad es distinta si se mira de otro ángulo o de la vereda de enfrente. Por eso solicito publique mi aporte, para al menos ayudar a entender algunas actitudes de gente que suponía estaba un peldaño más arriba que la gente humilde.
Las situaciones a que hago referencia se vieron en el
barrio Colonia Escalante pero, con seguridad aplican a cualquier sector de la
ciudad, inclusive a otras provincias.
“Yo… trabajo, no tengo un plan…” con ese argumento,
algunos comerciantes de barrio se solazaban exponiendo esa “virtud” y mirando
por sobre el hombro a los clientes más humildes que cada día llegaban a su
negocio.
Lo que no tuvieron en cuenta es que “los planeros” no
cobraban las ayudas sociales para comprar dólares y mucho menos para viajar a
Europa. Los “invertían” en los negocios del barrio y así sus dueños podían comprar autos 0 km y
tener un buen pasar.
Cambió la política y con el “apoyo” de los que “trabajan”
el nuevo Gobierno cambió las reglas de juego y al no actualizar los montos de
los planes sociales y suprimir las conquistas de jubilaciones, pensiones y
ayuda a discapacitados, la oscuridad comenzó a apagar la luz de los que se
creían en un peldaño superior.
Y se vieron obligados a reconvertir sus puestos de ventas
de comidas a venta de masitas cigarrillos y hasta pirotecnia en las fiestas
(aunque esté prohibida) y el movimiento diario se redujo considerablemente,
mientras que los servicios aumentaron a punto tal de obligar a desenchufar
alguna heladera, para achicar costos.
Tal vez ahora esos “iluminados” entenderán que “nadie se
salva solo” y que lo mejor son las construcciones colectivas, para soportar el
momento insostenible que vive el país.
Tomás Elvino Blanco

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